Por: Satguru Singh Khalsa
Vivimos en una época obsesionada con la comodidad.
Queremos sentirnos bien todo el tiempo. Buscamos evitar el estrés, el silencio, el dolor emocional, la incertidumbre y cualquier experiencia que nos confronte con nosotros mismos. La tecnología nos facilita la vida, las redes sociales nos distraen constantemente y el entretenimiento nos mantiene ocupados para no detenernos demasiado a sentir.
Sin embargo, desde la mirada del yoga, esta búsqueda permanente de comodidad tiene un precio muy alto, ya que nos desconecta de nuestra capacidad de sostener la vida tal como es. Y la vida, inevitablemente, incluye incomodidad.