En el campo de la salud mental, una de las preguntas más relevantes hoy en día es si las intervenciones basadas en cuerpo y mente pueden competir con los tratamientos tradicionales. Entre estas, el Kundalini Yoga ha sido objeto de creciente investigación, especialmente en relación con los trastornos de ansiedad.
Un estudio clínico de gran escala publicado en JAMA Psychiatry y analizado posteriormente en diversas publicaciones científicas examinó precisamente esta cuestión. La investigación comparó directamente tres enfoques distintos en adultos con trastorno de ansiedad generalizada: Kundalini Yoga, terapia cognitivo-conductual (CBT) y un programa de educación sobre el estrés.
El estudio incluyó a más de 200 participantes, lo que lo convierte en uno de los ensayos más robustos en este campo. Durante un periodo de 12 semanas, los participantes fueron asignados aleatoriamente a uno de los tres grupos. El grupo de Kundalini Yoga practicó técnicas que combinaban respiración, meditación y movimientos físicos, mientras que el grupo de CBT siguió un tratamiento psicológico estructurado, considerado el estándar clínico. El tercer grupo recibió educación general sobre el estrés como condición de control.
Los resultados mostraron que tanto el Kundalini Yoga como la terapia cognitivo-conductual fueron más efectivos que la intervención de control para reducir los síntomas de ansiedad. Sin embargo, la CBT obtuvo mejores resultados en términos generales, consolidándose como el tratamiento más eficaz dentro del estudio. Aun así, el Kundalini Yoga produjo mejoras significativas en los síntomas, lo que sugiere que puede ser una alternativa útil, especialmente para personas que buscan enfoques no farmacológicos o complementarios.
Además de la ansiedad, el estudio también analizó variables secundarias como la depresión y el bienestar general. En estos aspectos, el Kundalini Yoga también mostró efectos positivos, aunque nuevamente en menor medida que la terapia cognitivo-conductual. ()
Estos hallazgos son relevantes porque sitúan al Kundalini Yoga en un punto intermedio: no reemplaza a los tratamientos psicológicos más consolidados, pero sí ofrece beneficios clínicamente significativos. Esto abre la puerta a su uso como complemento terapéutico o como opción inicial en ciertos casos.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que los investigadores no encontraron que el Kundalini Yoga fuera equivalente a la CBT en eficacia, lo que refuerza la recomendación de mantener la terapia cognitivo-conductual como tratamiento de primera línea para la ansiedad. ()
En conjunto, este estudio aporta una perspectiva más equilibrada sobre el papel del Kundalini Yoga en la salud mental. Lejos de ser una solución milagrosa, se presenta como una herramienta válida dentro de un enfoque integrador, capaz de mejorar síntomas de ansiedad y bienestar emocional cuando se utiliza de manera adecuada y, preferiblemente, acompañada de otras intervenciones clínicas.
Simon, N. M., Hofmann, S. G., Rosenfield, D., Hoeppner, S. S., Hoge, E. A., Bui, E., Khalsa, S. B. S., Haskell, S. G., & Otto, M. W. (2020).
Efficacy of Yoga vs Cognitive Behavioral Therapy vs Stress Education for the Treatment of Generalized Anxiety Disorder: A Randomized Clinical Trial. JAMA Psychiatry, 77(9), 1–11.
https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2020.2496